Sempre és 8 de març


Març 22, 2008, 5:14 pm
Classificat com a: Cançons

AGRUPACIÓN DE MUJERES VIOLENTAS
Def Con Dos

Llora Susana cuando viene del metro
por las barbaridades que le grita siempre un viejo.
Hoy son guarradas, mañana tocamientos.
¡Es que vas provocando con esos vaqueros!
“Los hombres son así, no les hagas mucho caso,
nunca cambiarán y hay que soportarlos”,
le dice su madre, ¡mamá felpudo!,
mientras se maquilla los hematomas
que firma su marido cuando llega un poco
bebido. “Y debes aprender
a bajar la mirada y asumir como normal
el acoso y la humillación cotidiana
del mundo hombruno, mundo peludo,
y aguántales, que el universo es suyo”.
Pero hay mujeres que ya están hartas
y han decidido empuñar sus armas.
Agrupación de Mujeres Violentas, ¡violentas!

Primera medida preventiva:
spray en los ojos, porrazo en la espinilla.
Segunda medida de autodefensa:
patada en la entrepierna.
Cuando el agresor esté en el suelo
adviértele que no vuelva a hacerlo.
Y por si no le ha quedado claro
pisotéale un poco el cráneo.

Mujer pensante,
mujer despierta,
mujer que lucha,
mujer violenta.

Acuérdate de las primeras sufraguistas
y de tantas otras mujeres pioneras
que siempre, a contracorriente,
han sabido pelear y hacerle frente
a ese gran falo que ha ido dibujando
la historia, para poner a salvo,
fuera de peligro, al cómodo y sagrado
dominio masculino. Y ahora
te ha llegado el turno de plantarle cara
a este problema que también es tuyo.

Mujer pensante,
mujer despierta,
mujer que lucha,
mujer violenta.

Agrupación de Mujeres Violentas, ¡violentas!



Març 19, 2008, 10:49 am
Classificat com a: Cançons

ELLA
Bebe

Ella se ha cansado
de tirar la toalla,
se va quitando poco a poco …
telarañas,
no ha dormido esta noche
pero no está cansada,
no miró ningún espejo
pero se siente to’ guapa.

Hoy ella se ha puesto
color en las pestañas.
Hoy le gusta su sonrisa,
no se siente una extraña.
Hoy sueña lo que quiere
sin preocuparse por nada.
Hoy es una mujer que
se da cuenta de su alma.

Hoy vas a descubrir
que el mundo es solo para ti,
que nadie puede hacerte daño,
nadie puede hacerte daño.
Hoy vas a comprender que el miedo
se puede romper con un solo portazo.
Hoy vas a ver reir porque tus ojos
se han cansao de ser llanto…
de ser llanto.
Hoy vas a conseguir reírte
hasta de ti y ver que lo has lograo.

Hoy vas a ser la mujer
que te dé la gana de ser.
Hoy te vas a querer como
nadie te ha sabio’ querer.
Hoy vas a mirar pa’lante
que pa’tras ya te dolió bastante,
una mujer valiente
una mujer sonriente
mira como pasa, ja!

Hoy no has sio la mujer
perfecta que esperaban,
has roto sin pudores
las reglas marcadas.
Hoy ya calza los tacones
para hacer sonar sus pasos.
Hoy sabe que su vida
nunca más será una fracaso.

Hoy vas a descubrir
que el mundo es solo es para ti,
que nadie puede hacerte daño,
nadie puede hacerte daño.
Hoy vas a conquistar el cielo
sin mirar lo alto que queda del suelo.
Hoy vas a ser feliz
aunque el invierno sea frío y sea largo…
y sea largo.
Hoy vas a conseguir reirte hasta de ti
y ver … que lo has lograo’.

Hoy vas a descubrir
que el mundo es solo es para ti,
que nadie puede hacerte daño,
nadie puede hacerte daño.
Hoy vas a comprender que el miedo
se puede romper con un solo portazo.
Hoy vas a hacer reir
porque tus ojos se han cansao’
de ser llanto… de ser llanto.
Hoy vas a conseguir reirte hasta de ti
y ver… que lo has lograo’.



Març 19, 2008, 10:47 am
Classificat com a: Cançons

María se bebe las calles

Pasión Vega

María pensó que el amor era un mandamiento de dos,
y esperando el primer beso, se hace vieja ante el espejo. Y limpia su llanto, maquilla sus heridas
y se le va la vida.

Recuerda la primera vez, que le juró que fue sin querer. Y en los hijos que vivieron, prisioneros de su miedo, María soñaba con ser la princesa,
de los cabellos de oro y la boca de fresa.

María se fué una mañana, María sin decir nada.
María ya no tiene miedo, María empieza de nuevo.
María yo te necesito, María escapó de sus gritos.
Se bebe las calles, María.

Ella nunca dice que no, es la esclava de su señor,
ella siempre lo perdona a sus pies sobre la lona.
Su patria es su casa, su mundo la cocina, y se le viene encima.

Un día dejó el corazón, abandonado en su colchón,
solo piensa en ver su cuerpo, ay, del quinto mandamiento. María no tiene color en la sangre,
María se apaga y no lo sabe nadie.

María se fué una mañana, María sin decir nada.
María ya no tiene miedo, María empieza de nuevo.
María yo te necesito, María escapó de sus gritos.
Se bebe las calles, María.

María se fué una mañana, María sin decir nada.
María ya no tiene miedo, María empieza de nuevo.
María yo te necesito, María escapó de sus gritos.
Se bebe las calles, María.

María pensó que el amor era un mandamiento de dos.



Març 19, 2008, 8:53 am
Classificat com a: Poemes

TU ME QUIERES BLANCA
Alfonsina Storni

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.



Març 19, 2008, 8:34 am
Classificat com a: Exposicions | Etiquetes: , , ,


Març 19, 2008, 8:27 am
Classificat com a: Poemes

MASCULINITAT I FEMINITAT

- Per cada dona forta cansada d’aparentar debilitat,
hi ha un home dèbil cansat de semblar fort.

- Per cada dona cansada d’haver d’actuar com una ximple,
hi ha un home aclaparat per haver d’aparentar que ho sap tot.

- Per cada dona cansada d’esser qualificada com a “famella emocional”,
Hi ha un home a que se li ha negat el dret a plorar i ser delicat.

- Per cada dona catalogada com a poc femenina quan competeix,
hi ha un home obligat a competir per tal que no es dubti de la seva masculinitat.

- Per cada dona cansada de ser un objecte sexual,
hi ha un home preocupat per la seva potència sexual.

- Per cada dona que se sent lligada pels seus fills,
hi ha un home a qui se li ha negat el plaer de la paternitat.

- Per cada dona que no ha tingut accés a un treball o a un salari satisfactori,
hi ha un home que ha d’asumir la responsabilitat económica d’un altre ésser humà.

- Per cada dona que desconeix els mecanismes de l’automòbil,
hi ha un home que no ha après els secrets de l’art de cuinar.

-Per cada dona que dóna un pas endavant cap al seu propi lliberament,
hi ha un home que descobreix el camí cap a la llibertat.



Març 18, 2008, 7:09 pm
Classificat com a: Poemes

ESKAPA, OLVIDA Y REINVENTA TU VIDA

A la mujer, al nacer, le kitan la voz.
Harta de tanto silencio, harta del olvido,
os la traigo hoy, os la canto yo!

Puede ke tú o tú no estés de acuerdo,
pero tranquilo machito, no tienes porké escucharlo,
estás en tu pleno derecho, yo también ejerceré el mío
y digo y pienso lo ke kiero,
akí y ahora, en este momento.

No es tu culpa ni la mía.
a la mujer la hicieron muda,
al hombre sordo,
a mi débil, en apariencia,
a ti fuerte, sea cual sea la circunstancia.

La mujer siempre ha sido la guarra, la zorra, la putilla,
la ke kalienta tu polla…
Pero nunca has pensado ke también ha sido la invisible,
la desaparecida,
la atada de manos y pies,
la de la espada y la pared.

Ni keremos más, ni tampoco menos,
solo ansiamos recuperar la voz.
Tú y yo en el mismo juego.
No entiendo por ké uno es criticado
y el otro alavado.
Por ké tú en un pedestal
y yo pasando vergüenza,
a tu lado?!

Sólo keremos libertad.
Ya no más maltrato,
ni físico, ni psicológico.
No más decirnos puta
si tú eres el primero
ke vendes tu cuerpo y tu mente
a lo ke dice la gente o la tele.

Basta ya de salarios inferiores,
de miradas por encima,
de tipos ke follan
y tías ke sólo calientan.
Basta ya de oscuridad, de rincones,
de falsa apariencia.
Nosotras también keremos llorar,
reír y mojar…
sin ke nadie se de cuenta.

Así pues, no somos tan diferentes.
De destrozarnos ya se encargan las iglesias, los gobiernos.
Para ké echar más leña al fuego?!
Sigamos el juego,
disfrutemos el uno del otro,
no hagamos caso de la historia
y empecemos a vivir la nuestra,
la propia.

Y si después de esto
alguien sigue riendo
es ke no ha entendido nada,
ni lo hará.
Simplemente seguirá siendo
el típico tipo duro
ke se esconde tras su kapa,
kizás tras su mano
ke empuja mi kara hacia el suelo!

El ke pretende hacernos kallar
porké no soporta ke una mujer
sea algo más ke koño o florero.
No soporta ke mostremos el alma,
algo ke él nunca aprenderá porké…
aunke no lo crea…
sigue entre rejas, a ciegas.
Es tan víctima del sistema
ke no encuentra la salida

ESKAPA, OLVIDA Y REINVENTA TU VIDA!
Dona, deslliga’t!



Recorda respirar
Març 18, 2008, 4:05 pm
Classificat com a: Poemes | Etiquetes: , ,

Juntes, sota el mateix paraigües,
entre bassots de prejudicis,
i males mirades,
se saben lliures sumant la seua pell…

Passe el que passe recorda respirar
que em sentiré ningú si un dia em faltes tu.

Juntes, en el mateix paisatge,
a voltes amb desfici,
però sempre amb coratge.

Juntes, amb el mateix llenguatge,
desterren els judicis
i esborren les paraules.
se senten soles entre tanta gent…
Se senten mudes i no els cal la veu…
Passe el que passe recorda caminar,
que el pas no el tinc segur si un dia no vens tu.

Passe el que passe recorda respirar
Passe el que passe recorda caminar,
Passe el que passe recorda respirar
Passe el que passe recorda imaginar
un dia, en el futur,
on siga lliure amb tu.

silenciada.jpg



Març 14, 2008, 4:46 pm
Classificat com a: Contes

ROSA CARAMELO

(Adela Turín y Nella Bosnia)
(Editorial Lumen, Barcelona,1976)

Había una vez en el país de los elefantes una manada en que las elefantas eran suaves como el terciopelo, tenían los ojos grandes y brillantes, y la piel de color rosa caramelo.
Todo esto se debía a que, desde el mismo día de su nacimiento, las elefantas sólo comían anémonas y petunias. Y no era que les gustaran estas flores: las anémonas y todavía peor las petunias- tienen un sabor malísimo.
Pero, eso sí, dan una piel suave y rosada y unos ojos grandes y brillantes.
Las anémonas y las petunias crecían en un jardincillo vallado. Las elefantitas vivían allí y se pasaban el día jugando entre ellas y comiendo flores.
Pequeñas , decían sus papás, tenéis que comeros todas las petunias y no dejar ni una sola anémona, o no os haréis tan suaves y tan rosas como vuestras mamás, ni tendréis los ojos tan grandes y brillantes, y, cuando seáis mayores, ningún guapo elefante querrá casarse con vosotras.
Para volverse más rosas, las elefantitas llevaban zapatitos color de rosa, cuellos color de rosa, y grandes lazos color de rosa en la punta del rabo.
Desde su jardincito vallado, las elefantitas veían a sus hermanos y a sus primos, todos de un hermoso color gris elefante, que jugaban por la sabana, comían hierba verde, se duchaban en el río, se revolcaban por el lodo y hacían la siesta debajo de los árboles.
Sólo Margarita, entre todas las pequeñas elefantas, no se volvía ni un poquito rosa, por más anémonas y petunias que comiera.
Esto ponía muy triste a mamá elefanta y hacía enfadar a papá elefante.
Veamos, Margarita , le decían, ¿por qué sigues con ese horrible color gris, que sienta tan mal a una elefantita? ¿Es que no te esfuerzas? ¿Es que eres una niña rebelde? ¡Mucho cuidado, Margarita, porque si sigues así no llegarás a ser nunca una hermosa elefanta!
Y Margarita, cada vez más gris, mordisqueaba unas cuantas anémonas y unas pocas petunias para que sus papás estuvieran contentos.
Pero pasó el tiempo, y Margarita no se volvió de color de rosa. Su papá y su mamá perdieron poco a poco la esperanza de verla convertida en una elefanta guapa y suave, de ojos grandes y brillantes. Y decidieron dejarla en paz.
Y un buen día, Margarita, feliz, salió del jardincito vallado. Se quitó los zapatitos, el cuello y el lazo color de rosa.
Y se fue a jugar sobre la hierba alta, entre los árboles de frutos exquisitos y en los charcos de barro.
Las otras elefantitas la miraban desde su jardín. El primer día, aterradas. El segundo día, con desaprobación. El tercer día, perplejas. Y el cuarto día, muertas de envidia.
Al quinto día, las elefantitas más valientes empezaron a salir una tras otra del vallado. Y los zapatitos, los cuellos y los bonitos lazos rosas quedaron entre las petunias y las anémonas.
Después de haber jugado en la hierba, de haber probado los riquísimos frutos y de haber dormido a la sombra de los grandes árboles, ni una sola elefantita quiso volver nunca más a llevar zapatitos, ni a comer petunias o anémonas, ni a vivir dentro de un jardín vallado.
Y desde aquel entonces, es muy difícil saber, viendo jugar a los pequeños elefantes de la manada, cuáles son elefantes y cuáles son elefantas. ¡Se parecen tanto!



Març 14, 2008, 4:44 pm
Classificat com a: Contes

ARTURO Y CLEMENTINA

NARRADOR.- Un hermoso día de primavera Arturo y Clementina, dos jóvenes y hermosas tortugas rubias se conocieron al borde de un estanque y aquella misma tarde descubrieron que estaban enamorados.

Clementina, alegre y despreocupada, hacía muchos proyectos para su vida futura mientras paseaban los dos a orillas del estanque y pescaban alguna cosilla para la cena.

CLEMENTINA.- Ya verás qué felices seremos. Viajaremos y descubriremos otros lagos y otras tortugas diferentes, y encontraremos otra clase de peces y otras plantas y flores en la orilla… ¡Será una vida estupenda! Iremos incluso al extranjero. ¿Sabes una cosa? Siempre he querido visitar Venecia…

ARTURO.- (Sonriendo vagamente). Sí.

NARRADOR.-Pero los días transcurrían iguales al borde del estanque. Arturo había decidido pescar él solo para los dos y así Clementina podría descansar. Llegaba a la hora de comer con renacuajos y caracoles.

ARTURO.- ¿Cómo estás, cariño? ¿Lo has pasado bien?

CLEMENTINA.-(Suspirando) ¡Me he aburrido mucho! ¡Todo el día sola esperándote!

ARTURO.- (Gritando indignado) ¡ABURRIDO! ¿Dices que te has aburrido? Busca algo que hacer. El mundo está lleno de ocupaciones interesantes. ¡Sólo se aburren los tontos!

NARRADOR.- A Clementina le daba mucha vergüenza ser tonta, y hubiera querido no aburrirse tanto, pero no podía evitarlo. Un día, cuando volvió Arturo…

CLEMENTINA.- Me gustaría tener una flauta. Aprendería a tocarla, inventaría canciones, y eso me entretendría.

ARTURO.- ¿TÚ? ¿Tocar la flauta tú? ¡Si ni siquiera distingues las notas! Eres incapaz de aprender. No tienes oído.

NARRADOR.- Aquella misma noche, Arturo compareció con un hermoso tocadiscos y lo ató bien a la casa de Clementina.

ARTURO.- Así no lo perderás. ¡Eres tan distraída…!

CLEMENTINA.- Gracias.

NARRADOR.- Pero aquella noche, antes de dormirse, estuvo pensando por qué tenía que llevar a cuestas aquel tocadiscos tan pesado en lugar de una flauta ligera, y si era verdad que no hubiera llegado a aprender las notas y que era distraída. Pero después, avergonzada, decidió que tenía que ser así, puesto que Arturo, tan inteligente, lo decía. Suspiró resignada y se durmió.

Durante unos días, Clementina escuchó el tocadiscos. Después se cansó. Era, de todos modos, un objeto bonito y se entretuvo limpiándolo y sacándole brillo; pero al poco tiempo volvió a aburrirse.

Un atardecer, mientras contemplaban las estrellas a orillas del estanque silencioso…

CLEMENTINA.- Sabes, Arturo, algunas veces veo unas flores tan bonitas, de colores tan extraños, que me dan ganas de llorar… Me gustaría tener una caja de acuarelas y poder pintarlas.

ARTURO.- (Riéndose) ¡Vaya idea ridícula! ¿Es que te crees una artista? ¡Qué bobada!

CLEMENTINA.- (Aparte) Vaya, ya he vuelto a decir una tontería. Tendré que andar con mucho cuidado o Arturo va a cansarse de tener una mujer tan estúpida…

NARRADOR.- Y se esforzó en hablar lo menos posible. Arturo se dio cuenta en seguida.

ARTURO.- (Aparte) Tengo una compañera aburrida de veras. No habla nunca y, cuando habla, no dice más que disparates.

NARRADOR.- Pero debía sentirse un poco culpable y, a los pocos días, se presentó con un paquetón.

ARTURO.- Mira, he encontrado a un amigo mío pintor y le he comprado un cuadro para ti. Estarás contenta, ¿no? Decías que el arte te interesa. Pues ahí lo tienes. Átatelo bien porque, con lo distraída que tú eres, ya veo que acabarás por perderlo.

NARRADOR.- La carga de Clementina aumentaba poco a poco. Un día se añadió un florero de Murano.

ARTURO.-¿No decías que te gustaba Venecia? Tuyo es. Átalo bien para que no se te caiga. ¡Eres tan descuidada!

NARRADOR.- Otro día llegó una colección de pipas austriacas dentro de una vitrina. Después una enciclopedia…

CLEMENTINA.- (Suspirando) Si por lo menos supiera leer…

NARRADOR.- Llegó un momento en que fue necesario añadir un segundo piso. Con la casa de dos pisos a sus espaldas, ya no podía ni moverse. Arturo le llevaba la comida y esto le hacía sentirse importante.

ARTURO.- ¿Qué harías tú sin mi?

CLEMENTINA.- (Suspirando) Claro. ¿Qué haría yo sin ti?

NARRADOR.- Poco a poco la casa de dos pisos quedó también completamente llena. Pero ya casi tenían la solución: tres pisos más se añadieron ahora a la casa de Clementina que hacía ya mucho tiempo que se había convertido en un rascacielos.

Una mañana de primavera decidió que aquella vida no podía seguir más tiempo. Salió sigilosamente de la casa y se dio un paseo: fue muy hermoso, pero muy corto. Arturo volvía a casa para el almuerzo y debía encontrarla esperándole. Como siempre.

Pero, poco a poco el paseíto se convirtió enana costumbre y Clementina se sentía cada vez más satisfecha de su nueva vida. Arturo no sabía nada, pero sospechaba que ocurría algo.

ARTURO.- ¿De qué demonios te ríes? Pareces tonta.

NARRADOR.- Pero Clementina esta vez no se preocupó en absoluto. Ahora salía de casa en cuanto Arturo volvía la espalda y él la encontraba cada vez más extraña, y encontraba la casa cada vez más desordenada. Pero Clementina empezaba a ser verdaderamente feliz y las regañinas de Arturo ya no le importaban.

Y un día Arturo encontró la casa vacía. Se enfadó muchísimo y no entendió nada. Años más tarde seguía contándoles lo mismo a sus amigos.

ARTURO.- Realmente era una ingrata la tal Clementina. No le faltaba de nada. ¡Veinticinco pisos tenía su casa, y todos llenos de tesoros!

NARRADOR.-Las tortugas viven muchísimos años y es posible que Clementina siga viajando feliz por el mundo. Es posible que toque la flauta y haga hermosas acuarelas de plantas y flores. Si encuentras una tortuga sin casa, intenta llamarla: ¡Clementina! ¡Clementina! Y si te contesta, seguro que es ella.